Un signo de nuestro tiempo.
"Mientras estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató". – Gén. 4:8
De este modo tan escueto describe La Biblia lo que sería el primer fratricidio. En el mismo capítulo, y describiendo seguramente una época tambien muy temprana de la humanidad, aparece la sgte. cita: "¡Escuchen bien, mujeres de Lamec! ¡Escuchen mis palabras! Maté a un hombre por haberme herido, y a un muchacho por golpearme. Si Caín será vengado siete veces, setenta y siete veces será vengado Lamec". (Gén. 4:23-24)
Si debemos elegir una palabra que de alguna manera describa la época en la cual estamos viviendo, esa es, VIOLENCIA. Vivimos en sociedades dónde pareciera que lo violento, lo agresivo, exuda por sus distintos poros.
La tenemos de todos los géneros: doméstica, política, étnica, mafiosa, vengativa, etc. Son tanto los casos que a diario se divulgan, ó que directamente somos testigos, que me ha parecido hasta irrelevante poner aquí algún ejemplo en especial, porque sería hasta superfluo hacerlo.
Es interesante notar que en el relato bíblico donde se describe la muerte de Abel a manos de su hermano Caín, no se da una causa determinante para ello. Se habla de que ambos habían traído "sus ofrendas", Abel, de animales y Caín, de vegetales. Habla de que Dios prefirió la ofrenda de Abel a la de Caín, pero sin explicar las causas para ellos.
Pareciera que esto serviría para ilustrar lo que ocurre también hoy en día, cuando se procura encontrar una causa al aumento de la violencia. Algunos lo atribuyen a los programas televisivos y películas, muchas de ellas, dicho sea de paso, de muy mala calidad, y dónde sólo se describen y presentan acciones violentas y hasta perversas. Lo mismo ocurre con muchos, de los llamados, video-juegos. Pero las causales de la violencia evidentemente son muchas más, y a veces muy difusas.
Por otro lado, pareciera que cualquier argumento sirve para desencadenar la violencia. En muchos casos, siempre se encuentra la "excusa perfecta para accionar el gatillo", y procurarse así la venganza por manos propias, argumentando hipotéticas ó reales injusticias, burlas, menosprecios, etc. Se crean de esta manera situaciones que en definitiva sirven para poner de manifiesto que nuestras sociedades carecen del más mínimo sentido de aquello que, hasta hace poco, llamábamos pomposamente civilización. (*)
Lamec, en el canto ya citado, exaltaba la venganza. Pareciera que la letra de aquella antigua canción sigue todavía hoy teniendo mucha vigencia entre nosotros, desgraciadamente. La actitud de Lamec estaba basada en que la violencia, (u ofensa), aparentemente era "recibida". O sea, Lamec, como muchos otros, no se consideraba violento, sino que simplemente "respondía a la violencia…con más violencia".
Decía el Maestro de maestros, algo que deberíamos continuar teniendo en cuenta si queremos romper la tendencia: "De la misma manera que queréis que os traten los hombres, tratadlos vosotros también a ellos". (Luc. 6:31)
(*) "Civilidad" = sociabilidad, urbanidad.
lunes, 11 de agosto de 2008
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